Terapia para escritoras: Las mujeres escribimos romántica… y mucho más

Terapia para escritoras: Las mujeres escribimos romántica… y mucho más

El último post de este 2017. Otro año que se nos va y siento que esto de lo que vamos a hablar hoy se ha repetido tantas veces que no comprendo por qué todavía hay que explicarlo, pero os sorprenderían las veces que una escritora tiene que justificarse tanto si lo que escribe se encierra en el género romántico —porque eso es lo que escriben las mujeres, ¿verdad?— como si  no es así. «Pero te falta una historia de amor», dicen algunos cuando leen alguna de mis historias de terror y me pregunto si eso se lo dicen a Stephen King o lo piensan de Poe.

Hoy nuestras queridas compañeras de terapia nos cuentan su experiencia en este tema.

¡Nos leemos en 2018!


Soy escritora, soy mujer y no escribo romántica. Lo puedo decir más alto, pero no más claro.

A estas alturas las escritoras estamos cansadas de tantos estereotipos y encasillamientos. Y, ojo, muchas de mis compañeras son autoras de increíbles novelas románticas (o eróticas, o romántico-eróticas), escritoras como la copa de un pino que te arrastrarán a mundos de pasiones inagotables. Y eso lo hacen no por el hecho de ser mujeres, sino por el hecho de ser escritoras.

Pero no todas las escritoras escriben romántica. Muchas escritoras, como yo, trasladamos al lector a mundos imaginarios donde la magia, las hadas o los dragones lo arrastrarán al epicentro de una aventura increíble, donde puede que se contemple alguna relación amorosa, pero ésta no será el epicentro de la trama la mayoría de las veces. No quiere esto decir que mis compañeras de romántica sean un tipo de escritoras diferente a las que se decantan por la fantasía épica, el terror, la histórica o la ciencia ficción. Todas somos escritoras, independientemente del género que hayamos escogido.

Lo que quiero expresar en este post es mi malestar por aquellas veces en las que me han mirado de arriba abajo cuando digo que soy escritora de fantasía épica (como si una mujer no pudiera ser capaz de semejante proeza; lo que puede juzgarse es si lo hago mejor o peor, pero no por qué lo hago), o por esas otras ocasiones en que he visto juzgar con la mirada a un compañero que escribe romántica. Porque sí, señores, hay hombres que escriben romántica, y lo hacen muy bien. La novela romántica no es un género exclusivo para mujeres, como tampoco es exclusivo de hombres la fantasía épica o la ciencia ficción. Cada cual escribe sobre lo que le gusta, porque para disfrutar con algo hay que hacerlo con pasión, pero sobre todo con libertad.

Vamos a superar de una vez los prejuicios y los estereotipos que tanto daño nos hacen a todos, ya sean hombres o mujeres, y dediquémonos a ser escritores y escritoras, simplemente eso.

La consistencia de una novela no se centra en el género en el que esté encasillada sino en la calidad de la trama, en la profundidad de los personajes, en la manera de narrar, de trasladar la historia al lector y de trasmitir sentimientos, sean éstos de índole romántica o de cualquier otro tipo. Porque lo del género servirá para que al lector le sea más fácil elegir un libro, dependiendo de sus gustos, pero no define per se a su autor.

Por eso, limitémonos a ser escritoras y a disfrutar con lo que narramos. Y si el género en el que te encasillan no se adecua a los estereotipos asignados a tu sexo, pues disfruta aún más escribiendo. Y si se adecúa a lo que la sociedad aprecia idóneo para ti, pues disfruta de manera más descarada. Seas escritor o escritora, independientemente del género en que te desenvuelvas, disfruta escribiendo.

Amanecer González Cantero

 

 

 

 


Desde bien pequeñas a las chicas se nos enseña que somos las princesas del cuento, que algún príncipe nos salvará cuando tengamos problemas y que eso, encontrar al príncipe azul, es a lo que debemos aspirar (por suerte, de un tiempo a esta parte las cosas han empezado a cambiar un poco, y me alegro, pero para quienes ya tenemos una edad vamos un poco tarde)

El caso es que, aunque al final muchas de nosotras nos hayamos adaptado a los tiempos, con gran alegría, debo añadir, y seamos mujeres fuertes e independientes que valemos lo mismo para un roto que para un descosido, que hacemos las tareas domésticas con igual seguridad que diseñamos edificios, trasplantamos corazones o invertimos en bolsa; la verdad es que un alto porcentaje de novela romántica del mercado está escrita por mujeres. También un alto porcentaje de esa novela escrita por mujeres es leída por mujeres. Y por eso, amigas, es por lo que existe la afirmación demasiado rotunda de que las mujeres solo escriben romántica y solo leen romántica. Una reducción al absurdo, por supuesto.

Personalmente he de decir que sí escribo romántica, y también leo romántica, porque creo que la idea de que este género no está a la altura de los demás es completamente falsa. La novela romántica bien escrita es, en mi humilde opinión, de la mejor literatura que existe, porque habla de uno de los sentimientos más poderosos que habitan en el ser humano: el amor. Por tanto, el libro que es capaz de inspirar en el lector emociones tan potentes es sin duda un libro merecedor de ser leído y considerado como arte, como buena literatura.

Hasta aquí parecerá que no hago más que dar argumentos a favor de cualquiera que defienda la afirmación que expuse al inicio y que intento contrastar en este texto, pero hasta aquí solo he tratado de defender la literatura romántica y su espacio de reconocimiento. Sin embargo, yo no solo escribo y leo romántica porque, aunque soy mujer y me gusta, no solamente soy romántica y emocional, también me gusta leer misterio y thriller. Uno de mis libros favoritos es Los Renglones Torcidos de Dios, una novela llena de intriga que recomiendo a todo el mundo siempre que puedo. Me encanta la novela negra, la última que leí fue Falcó de Pérez Reverte. Agatha Christie es una de mis autoras favoritas y me chifla la saga del Baztán de Dolores Redondo. Adoro las novelas de aventuras, entre mis favoritas está Tuareg y África llora, de Alberto Vázquez Figueroa y cuando el ánimo acompaña disfruto del terror de Stephen King.

En cuanto a mis géneros, además de romántica escribo policíaca aprovechando mi formación como psicóloga forense. De hecho, tengo entre manos la primera de una serie de novelas negras que espero poder publicar pronto, novelas llenas de acción y oscuridad, y con cero cursilería.

En resumen, soy mujer, escritora seria, de novela romántica y no por ello soy una niña cursi; aunque me gusten las historias dulces no desprecio el arte que encierra una buena escena en que el asesino descuartiza a sus víctimas (bien cargada de detalles) y, modestia aparte, no se me da nada mal escribirlas.

Tricia Ross

 

 

 

 


 

A menudo nos tachan de romanticonas, fantasiosas, blandas o, pasando al otro bando, de morbosas o amas de casa aburridas que necesitan un tío guapo y millonario que nos domine. ¿En serio?

Desde que tengo uso de razón, siempre he escuchado comentarios del tipo «las novelas románticas son para chicas»; «si eres chica no te puede gustar star wars. Es de marimachos». ¿Por qué si escribes un thriller o una historia de terror (sin romance) y eres mujer, vendes menos que un hombre que escribe lo mismo? ¿Acaso tu historia es menos interesante que la suya? Que yo sepa, la mayor parte de mujeres lectoras suele buscar novelas realistas, históricas o de aventuras. ¿Dónde está esa mujer fantasiosa?

Sin embargo, cuando buscan un libro de suspense, policíaco o incluso de ciencia ficción, siempre comprar a un autor masculino. De las autoras se espera que escriban romántica, erótica o novela histórica con romance. Siempre con romance. ¿Por qué lo etiquetamos todo?

Hay estupendas escritoras de suspense, terror, ciencia ficción, fantasía, etc, que pasan desapercibidas o a un segundo plano. No se valoran igual (no digamos en los premios importantes). Solo te valoran si escribes una novela dentro de lo que se supone que escriben las mujeres: lo que hacen MEJOR.
Sé que si cambiara de género, vendería más libros y dejaría de ser invisible, pero me estaría engañando a mi misma. Me habría vendido a las etiquetas. Con esto, no quiero decir que escribir romántica o erótica esté mal, si te gusta ese género. A lo que voy es que me parece injusto ser menos valorada por escribir historias oscuras . Que un lector le de más importancia a la historia de amor de la trama en cuestión, antes que a lo interesante. Si dicha relación no cuaja, te lo echan en cara en seguida como si lo demás no importara. ¿Y si en mi historia, la relación romántica es lo menos importante? Te dicen: «está muy bien escrito, pero es una lástima que la relación entre tal y cual no cuajara, así que no la recomendaría».
Si esa misma novela la escribiera un hombre, lo que importaría es la trama en general. El romance es secundario. Puede que muchos no estén de acuerdo conmigo, pero hablo desde mi experiencia.

Me encanta perderme en historias oscuras, tramas de suspense o de asesinos super sádicos o en fantasías, sí, pero de las que dan miedo, porque escribo y leo lo que me da la gana, independientemente del género. Miro las sinopsis y no si el autor es masculino o femenino. Y también adoro una buena novela que tenga esa chispa de amor, que no empalaga, sino que hace la historia más emotiva, sin que sea lo principal. Cuando una trama me atrapa es porque tiene fuerza, gancho, emoción, sorpresa, acción, aventuras…

A las mujeres nos gustan las las historias con fondo, con emociones fuertes que traspasan las páginas del libro. Soy mujer y no escribo romántica. Escribo lo que me emociona o lo que me disgusta. Todo a la vez. Algo que me haga sentir. Cambiar de género solo para que te lean o te vean más no tiene sentido para mi, porque dejaría de disfrutar trabajando en lo que más amo: escribir.

 

 

Carmen Murguía.

 

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2 comentarios sobre “Terapia para escritoras: Las mujeres escribimos romántica… y mucho más

  1. Increíbles textos. Compañeras Amanecer y Carmen, estoy 100% de acuerdo con vuestra visión del asunto, y me da rabia que se os valore menos como escritoras de fantasía y terror solo por ser mujeres. ¡Qué ciega está la gente! Ojalá esos prejuicios cambien pronto, yo lucharé por ello siempre. Besoooss

  2. Increíbles textos. Compañeras Amanecer y Carmen, estoy 100% de acuerdo con vuestra visión del asunto, y me da rabia que se os valore menos como escritoras de fantasía y terror solo por ser mujeres. ¡Qué ciega está la gente! Ojalá esos prejuicios cambien pronto, yo lucharé por ello siempre. Besoooss

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