Detrás de un libro: los diálogos y el ritmo

Detrás de un libro: los diálogos y el ritmo

Ahora que ya tenemos clara la historia que vamos a contar y sus personajes, nos toca centrarnos en el meollo de la cuestión: escribir.

Tener una estructura fuerte sobre la que soportar nuestra novela es muy importante. Así lograremos reducir la posibilidad de errores o agujeros en la trama. Sin embargo, una casa necesita algo más que buenos cimientos. Hay que construirla, y para eso, debemos elegir bien los materiales y el estilo. El ritmo de una novela no es ni más ni menos que eso.

Todos hemos leído libros que nos han parecido demasiado lentos o demasiado rápidos. ¿Cuál es el secreto? Pues como dijo Aristóteles: en el término medio está la virtud. Esto es, escribir es el arte de saber cómo contar una historia, dónde colocar los elementos y dotar del ritmo necesario a cada escena, como en un baile (de ahí la foto jeje). Habrá momentos en los que necesitemos un ritmo más lento y otros en los que la acción requiera que sea más rápido. ¿Qué dota de ritmo a un texto? Eso merecería un estudio aparte, pero ahí van algunos elementos:

Descripciones: encontrar el punto de equilibro exacto para que las descripciones aporten a la historia pero no la ralenticen es algo con lo que muchos escritores luchamos en cada uno de nuestros proyectos. En el caso de Póker Kingdom este era un aspecto importante, pues había creado un mundo imaginario que el lector no conocía y debía hacer que se sumergiera en él sin ahogarse con adjetivos y descripciones interminables, que suele ser lo habitual en fantasía épica.

Diálogos: una de las partes más importantes de una novela, puesto que además de dar ritmo, aportan información sobre los personajes sin necesidad de describirlo explícitamente. En mi novela, por la forma de hablar, sabemos que Étienee es un personaje seguro de sí mismo mientras que Alex es todo lo contrario.

Vocabulario: ¿usar una palabra o explicar con una frase? Esta es otra de las decisiones que debemos tomar. Habrá momentos para cada opción.

Acción: No existe una historia si no hay nada que contar. En otras palabras: sin acción no hay novela. Esto quiere decir que las escenas o capítulos densos en los que no pasa nada le restan ritmo a la historia y probablemente aburrirán al lector. Pregúntate siempre: ¿aporta esto información importante para el lector?

Este es otro aspecto a tener en cuenta a la hora de ponernos a escribir y, como ya mencioné antes, saber hacerlo bien es una mezcla de una cualidad innata para contar historias y muchísimas horas de práctica y de ensayo-error.

¿Y vosotros? ¿Qué ejemplos sobre ritmo tenéis? ¿Qué novelas os han resultado lentas o rápidas?

Próxima parada: bloqueos

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