Detrás de un libro: ambientación

Detrás de un libro: ambientación

En el primer post os conté un poco sobre el proceso de llegar hasta una idea que nos convenza lo suficiente como para invertir en ella el tiempo que necesite para ser desarrollada. Después de tener claro esto y un esbozo de la trama —la trama completa normalmente va surgiendo a medida que uno escribe, aunque tenga los giros más importantes ya definidos—, nos toca crear el ambiente en que se desarrollará nuestra historia.

Sea el género que sea, este es un trabajo con una gran importancia, pues es lo que dota al texto de verosimilitud. Vais a ver que repito esta palabra muchas veces, pero, será por deformación profesional de guionista, considero que lo primero que engancha a un lector es creerse la historia, y para eso hace falta verosimilitud (ahí la he vuelto a soltar). Este proceso cobra especial relevancia en el género que yo normalmente escribo: la fantasía.

Crear el mundo de Póker fue, no voy a negarlo, bastante divertido, pero también me mantuvo noches en vela atando cabos. Póker Kingdom se sitúa en un mundo con toques medievales, magia y un sistema organizativo muy peculiar: cada dominio tiene su papel perfectamente marcado, los reyes no reinan del todo, hay un Consejo cuya palabra no se cuestiona, fronteras vigiladas constantemente.

Lo primero que creé fue el mapa geográfico de este reino y de los que interactuarán con él en las siguientes partes. Decidir dónde situar cada montaña, valle, bosque, palacio fue también una tarea en sí, ya que el espacio es un protagonista más de la historia. Además, todo debe seguir un razonamiente lógico dentro del mundo de la novela. No sé si os podéis imaginar la cantidad de gráficos, esquemas y dibujos que tengo de Póker.

Algo que suele ayudar a muchos escritores es basar los escenarios en lugares reales. Yo basé muy pocos en sitios que conozco, pero algunos hay. El lugar que más dedicación requirió fue el bosque de Tréboles y el laberinto de Corazones, y ambos están basados en un lugar que me dejó fascinada: la selva amazónica. Parte de la ambientación son los sonidos, los olores, las texturas del paisaje que queremos configurar. Así, también fue parte de la documentación el tipo de criaturas que estarían en cada dominio, las plantas, los animales. El dominio de Tréboles fue el que requirió más horas en este sentido, ya que es el encargado de todo lo relacionado con la naturaleza.

Además, tenemos que incluir los edificios donde los personajes interactuarán. El edificio en el que tuve que trabajar más fue la Torre de Tierra, pues también es un sitio peculiar en cuanto a su arquitectura (sí, tuve que aprender varios conceptos de arquitectura para diseñarlo).

Todavía no hemos acabado. Esto sigue siendo parte de la preparación. ¿Qué nos toca ahora? La parte, en mi opinión, más divertida, la que más disfruto en este oficio, pero también la más complicada: la creación de los personajes.

¿Y vosotros? ¿Cómo creastéis los escenarios de vuestra historia? ¿Cuánto tiempo necesitásteis?

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